Mostrando entradas con la etiqueta dictador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dictador. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de febrero de 2010

La justicia española "no se entiende"

El 11 de febrero Juan Gelman publicó en Página 12 de Argentina el siguiente artículo que nos invita a reflexionar sobre la politización de la justicia española y, más concretamente, sobre la persecución que está sufriendo el juez Baltasar Garzón como resultado de su intento de juzgar crímenes de lesa humanidad.


NO SE ENTIENDE

No, no se entiende. Fuera de España no se entiende qué está pasando en España con el juez Baltasar Garzón. ¿A proceso por su intento de juzgar crímenes de lesa humanidad? ¿Lo castigan por su desvelamiento de la oscura trama de corrupción tejida por personalidades de un partido político? ¿Se judicializa la política española? ¿Se politiza la justicia española?
Conocí al juez Garzón en 1997, cuando, con mi esposa Mara La Madrid, le elevamos una denuncia por el asesinato de mi hijo Marcelo Ariel y la desaparición de mi nuera María Claudia, padres de una niña o un niño nacido en cautiverio del cual supe la existencia por la Secretaría de Estado de El Vaticano. Era el único juez ante quien podíamos hacerlo: no había otro en el mundo dispuesto a escuchar el relato de los crímenes cometidos por la dictadura militar argentina. No había otro juez en el mundo que atendiera las heridas de las víctimas de Pinochet y no hubo otro que decidiera procesarlo.
Lo volvimos a ver en el 2000, esta vez para querellar a los represores de la dictadura uruguaya que asesinaron a mi nuera, le robaron la hija –era una niña, mi nieta, a la que encontré 23 años después de nacida– y desaparecieron los restos de María Claudia. Nos recibió con la misma deferencia y con un rostro que el sufrimiento ajeno le había escrito. Salimos de su despacho con alguna esperanza de justicia, la que esperaban y aún esperan centenares de miles de castigados por la espada en nuestro continente.
No voy a fingir una inocencia que no tengo. En la Argentina habemos jueces que violan el derecho de gentes, el derecho humanitario internacional, los derechos de los agredidos, la moral y la ética más corrientes, movidos tal vez por viejas complicidades. El juez Garzón no pertenece a esa tribu y que lo juzguen por hacer justicia no se entiende. No lo entendemos en América latina. Tampoco en otras partes del mundo.

Por Juan Gelman, Página 12, Argentina a 11 febrero 2010

miércoles, 8 de abril de 2009

Sentencia condenatoria en Perú contra Alberto Fujimori

El ex dictador Alberto Fujimori fue sentenciado a 25 años de prisión como principal responsable de los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, en los cuales 29 personas fueron asesinadas, así como por los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y el empresario Samuel Dyer. La Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Perú, que llevó adelante un proceso ejemplar por su pulcritud e imparcialidad, consideró plenamente probados, "más allá de toda duda razonable", los cuatro cargos formulados por la acusación fiscal.
Ver texto de la sentencia
La condena al ex dictador sienta un precedente histórico frente a los crímenes de lesa humanidad perpetrados desde las más altas esferas del poder, que por lo general quedan impunes. Los familiares de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos saludaron la decisión del Tribunal Supremo de sancionar y condenar a Fujimori, quien delinquió en complicidad con Vladimiro Montesinos en estos y muchos otros casos de violación de derechos humanos y delitos de corrupción que esperan ser juzgados.
La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos de Perú resalta la integridad de los magistrados que integraron la Sala Penal Especial, quienes a lo largo del juicio demostraron imparcialidad, transparencia y objetividad, garantizando un justo y debido proceso, en el cual Fujimori gozó de la mayor amplitud y garantías para su defensa. Este proceso sienta un precedente histórico que reivindica al Poder Judicial peruano por la reserva moral que representan no pocos magistrados.
Abrigamos la esperanza de que esta sentencia histórica marque una línea en relación con los juicios pendientes por violaciones a los derechos humanos en el Perú , que no deben quedar impunes, en aras de la verdad y la justicia a las cuales tienen derecho las víctimas, sus familiares y toda la ciudadanía.